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Terra
La Coctelera

FIEBRE DE VIERNES EN LA TARDE

Los que hemos nacido entre el 75 y 85, quienes nos reconocemos como televidentes de Animalandia y El Tesoro del Saber, los que no nos perdimos ni un capítulo repetido del Chavo, los que tenemos la cartilla de México 84 y crecimos con dos canales de televisión, los que jugábamos Pacman en el Atari 2600, aprendimos a bailar en las minitecas, nos rascamos en vídeo Halley, vimos la evolución de la computadora, escuchamos a los Hombres G y a Miguel Mateos; nosotros, hoy en el 2007 seguimos siendo sobrevivientes de todas las violencias y continuamos en la guerra contra el SIDA nos sentimos jóvenes aún y seguramente es por eso que experimentamos la fiebre de viernes en la tarde.

La caótica ciudad en la que vivimos y las medidas zanahorias para disminuir la inseguridad en las calles nos impiden los periplos clásicos de rumba en las cuales parecíamos una chiva rumbera donde el pasatiempo consistía en visitar muchos rumbiaderos en una noche; en esa época la pregunta típica era: ¿para dónde vamos? Hoy no se pueden hacer esas gracias, aunque necesitemos de la rumba, el esparcimiento, el galanteo y la conquista propios de la noche.

Hoy es viernes, día en que la boca nos sabe a cerveza. No hay plata pero hay sitios que por poco más de lo que cobraría don Pedro el de la rapitienda, sirven cerveza fría, allí hay música y mujeres menores de 18 (¿cuándo se ha visto que en un supermercado pidan cédula?). Este es el día esperado con ansias, primero porque no tienes que pasarte toda la semana llamado a la casa de tu elegida para pedir que salga con vos, no hay compromisos, y lo mejor, no existen los habituales 45 minutos esperando en la puerta de su casa para que se termine de arreglar. Las mujeres también están listas el viernes cuando el sol baja un poco -tipo 3 o 4 de la tarde- el volumen sube y los sitios que se tomaron las avenidas cercanas a las universidades, las plazoletas de centros comerciales y las vías principales se empiezan a llenar de ávidos de tomar y mujeres de conquista.

La cerveza, como les escribía, es la bebida que puntea en gusto porque es la mezcla entre bajo costo y calidad (a las niñas les gusta), pero no hay que dejar atrás el guarito que también tiene sus adeptos (adictos), también los picados que se gastan lo de los servicios públicos comprando tequila o ron; el vino de caja para los intelectualoides y el Jamaica para los varaos que les toca rumba de andén.

Hay sitios para todos los gustos: los estancos-bar que sacan la grabadora a la reja, un par de rimax y ya está el chuzo; los centros comerciales cuyas plazoletas se convierten en pasarela de modelos; las universidades que hacen sus propias audiciones o conciertos y por último, los bares y bailaderos que sin los montajes de las grandes discotecas logran en la tarde de viernes llenarse de maletines y cuadernos cinco materias.

Podríamos llamar a esto una actividad extracurricular, una experiencia de campo, una reunión de grupo (clásica integración), una preparación para el fin de semana o simplemente una fiebre de viernes en la tarde. Lo mejor es que a eso de seis o siete de la noche llegas a la casa mareado de estudiar y pelado por tanta fotocopia. Californiqueichun

MÚSICA PARA ADOLESCENTES

Poner y poner a volumen moderado (por los vecinos) la misma canción de CHARLY GARCÍA, el músico que desde los espacios donde se ubican los genios ha poblado de acordes nuevos la historia del rock en español, es habitar un espacio sonoro donde la vida y la perdición logra sonar a algo.

Hoy vuelvo a maldecir a Charly, que cual Rey, pisotea a como bien le venga a todos nosotros, súbditos de sus frenéticas canciones. Somos hijos de los que se deseaban paz y amor entre sí, de los que observaban aquellas melenudas cabezas agitadoras de guitarras eléctricas mientras millones de fanáticos reverenciaban a los que se hacían llamar Beatles, Bob Dylan y The Rolling Stones, eran sus ídolos. Buena época, pero para mí ya no representaban nada, pues sus letras en inglés hacían complicado su total disfrute. En el desazón musical apareció el único, el inmortal, el que logró convertir las tristezas de una generación sin nombre en letras sencillas y directas. Llegó desde Argentina, una tierra de Europeos nostálgicos, y fue amor a primera oída, por fin el rock sonaba a algo que entendiera, era la revolución que necesitaba para escuchar que la vida era más que Oscar Golden y Frank Sinatra.

Soy un fanático de closet, no tengo carteles monumentales en mi pieza, ni recorto lo que de él dicen en la prensa, pero sigo paso a paso cada uno de los sonidos exquisitos que desde un celebro que viaja de abuso en abuso, pone en un piano. Basta con escuchar el teclado perfecto de Charly García, la armoniosa flauta de Nito Mestre, el espectacular bajo y una de las mejores baterías de la historia para entender el porqué la vida de uno le debe mucho a canciones que le dieron espacio a lugares ocultos del corazón, o simplemente, sencillas melodías que afirmaban un amor, un cambio social. El primer disco comprado con mi trabajo fue “PIANO BAR, 1985”, lo ponía y lo ponía mirando y cantado sobre mi cama, como creía que lo haría Charly. Después llegaron otros músicos, pero todos ellos quedaron como música pasajera de TOP 10. El ya viejo, Charly, es el único que logra conservar intacta la magia del deslumbramiento y la evocación, cada que suena en mi cabeza.

El Concierto

Paro no hay derecho a que el querer duela tanto. El corazón es necio y sólo con saber que por fin estaría en Colombia “el maravilloso”, moví cielo y tierra, no iba en tren, ni en avión, iba en un expreso Trejos hacia la Capital, la carretera en la línea fue derecha y plana, pues en ella por fin se daría cuerpo a esa materia estridente de su voz que desde hacía años me llegaba desde mi aiwa, por fin estaría a unos metros de él, no había cadena de oro que se resistiera a una prendería. Las colas que se desprendían del Campín lo hacían parecer como en una tarde de clásico. Yo todavía era muy pequeño, tenía la boleta en la mano y esperaba entrar, pasar la requisa de los policías, correr al gramado como entra el Guajiro Arnoldo Iguarán incursionando a la cancha y seguro de ubicarme lo más cerca del arco, es decir, a la tarima. Aún era de día y tocarían otras bandas (distracciones pasajeras), mientras “el único”, venía destruyendo hoteles.

Después de algunas horas de espera, después de haber escuchado a varios animadores deprimentes que hacen que la gente grite y levante las manos al unísono, llego él, me dio tembladera, lo vi, estaba de negro se acercó al micrófono y por los parlantes salió: Hubo un tiempo en que fui hermoso y fui libre de verdad guardaba todos mis sueños en castillos de cristal. Pero el destino es marrullero y varios gigantes -y no del ballenato- se posesionaron delante de mi pobre humanidad agobiada y doliente, salté y salté, deseaba tener un canguro motta, o por lo menos tres metros más pero fue imposible, no veía sino espaldas, un concierto de es lo más parecido una lata de sardinas, somos todos una masa de cuerpos que se mueve como gelatina, por eso escuché sólo tres canciones, porque nuevamente el maravilloso Charly decidió, frente a miles de fanáticos, que ese no era el lugar para su viaje alucinógeno. De regreso a Cali no tenía rabia, sólo una congoja que se trasformaba en nostalgia; mientras tanto en mi radio de bolsillo ponía a Miguel Mateos... para olvidar.

EL AGUANTE (decírmelo a mi, te lo digo yo) aguante, aguante, aguante, aguante, aguante.

Como el corazón olvida, años después estoy nuevamente bajo las luces del Campín de Bogotá, al que sólo he entrado a ver lo a él. Estamos miles de fanáticos en un “Inconsciente colectivo", clamamos por ver el abuelo de ese ritmo que sacude las cabezas; queremos verlo por fin así sea a metros y metros de distancia desde donde uno sabe que alguien canta porque ve algo que se mueve en un escenario, desde la localidad donde la boletas son la más baratas, a donde van todos lo que no saben como fue el concierto pero pueden decir que medio se escuchó. Y yo creo haberlo visto al él con una falda larga y una gran cama en la tarima, el ídolo de ídolos que tocó de una manera estridente los teclados mientras el resto de músicos, hacían una suerte de artificios para acompañarlo en las múltiples variantes melódicas, rítmicas y armónicas que se le ocurrían durante una canción; allí no era el Charly de los discos, éste convertía las memorables melodías aprendidas por casi todos, en otros trabalenguas que se enriquecían pero a la vez se hacían irreconocibles, en todo el concierto no cantó una canción completa, no terminó bien ninguna, sólo tocaba el piano con caótica armonía y retaba a los escuchas a que se rebelaran contra toda música comercial, que veneraran sólo a uno, al el rey que él encarnaba acostado en la gran cama que era su trono.

Hasta Mercedes Sosa cantó a su lado, -sos el único- le decía mientras gritaba sus canciones. ¿Quién fuera Fito sin él?, ¿qué fuera Calamaro sin la locura infinita de este genio?, ¿qué sería del rock en español sin la leyenda, sin el gran ícono?, sin él ¿qué habría sido del gusto musical de nosotros? Todo esto pensaba mientras él saltaba. Junto a las voces de otros fanáticos destemplados, tratábamos de darle un poco de potencia a los escasos bites que arrojaban los parlantes y que la acústica dejaba perder en el espacio.

Pero estuve allí, y luego salí caminando bajo el frió de Bogotá. Mientras la ley zanahoria me empujaba hacia la casa de mis familiares, reconstruía cada uno de los acordes de ese concierto, dibujaba en mi mente la forma como había cogido la guitarra y el orden en que había cantado y gritado algunas canciones. Al regresar a Cali, mostré con orgullo a mis amigos la colilla de la boleta y relaté con algunos adornos, o mejor dicho, con algunas exageraciones, los pormenores del concierto; para los de octavo grado fui el centro de atención durante esa semana.

SOMOS FAMILIARES DE “LA HIJA DE LA LÁGRIMA

Nosotros creemos en esa revolución que suena a una "Sinfonía para adolescentes" en una generación que logra tararear algo que tenga sentido, por eso nuestro Elvis criollo sólo cantaba YENDO DE LA CAMA AL LIVING, y nosotros copiando en cassetes sony el LP que compraba el riquito del salón; nos convertimos en adictos a su música . No había fiesta en la que donde mis amigos de salón no cantaran a pulmón herido: Los amigos del barrio pueden desaparecer; los cantores del radio pueden desaparecer. Los que están en los diarios pueden desaparecer; la persona que amas puede desaparecer. Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire. Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle. Los amigos del barrio pueden desaparecer. Pero los dinosaurios van a desaparecer. Guitarra, teclados, voz, alma, anarquismo extremo y rebeldía que nos enseñó una FILOSOFÍA BARATA Y ZAPATOS DE GOMA, para con estas sencillas canciones, los nuevos Rockeros supiéramos CÓMO CONSEGUIR CHICAS y lo hiciéramos PARTE DE LA RELIGIÓN.


García Márquez y Charly García, par de Garcías que ocupan mis dos pasiones, la música y la literatura, a ninguno lo he podido tener cerca; no sé si aún en lo que me queda de vida los pueda ver, ¿quién morirá primero? Mientras tanto la esperanza y la persistencia estarán allí, porque mientras vivan hay esperanzas.

Pero el último capítulo de esta musicomedia, presenta cómo los caleños nos quedamos vestidos y alborotados esperando que el domingo primero de septiembre estuviera, por fin el rey, tocando para nosotros. Vivimos la frustración mientras escuchábamos cómo los paisas y los rolos podían tenerlo, quedamos desinflados con la única opción musical que nos quedó: Luis Alberto Posada en El Parque de la Caña. Yo no quiero pensar más en eso, quiero guardar la esperanza de que la vida y el destino licencian el encuentro. Porque "Yo no quiero volverme tan loco” en esta "Alta Fidelidad" que es el fenómeno de la música y su "Demasiado Ego" ha producido toda una generación de desencuentros.

“Tus palabras ya son muy lejanas
y tu voz de paridad se va
amigo mío, vuelve a casa pronto,
cuéntame todo, cámbiame todo,
necesito hoy tu resurrección,
tu liberación,

tu revolución”

(Sui Generis) 1972, Vida

Omar Felipe Becerra O.

Espacial para EL PERIODICO LA PALABRA

Ferdy

FERDY DESDE LA NOSTALGIA DE SU FENDER Y LA PERSEVERANCIA DE SU VOZ

A la memoria de Yayo Andrade, quien me esperara en el más aya para seguir tocando, Ferdy

Hacer, música, para dormir, comer, odiar, enamorar y vivir música es en resumen la vida de un hombre que es su guitarra eléctrica y su voz de bluss, que hablo para la palabra.

Omar Felipe Becerra.

Once de la mañana de unos de los primeros jueves del años 2003 llego a una casa a pocos paso de Bellas Artes donde en el la planta baja funciona uno de los más visitados videos para los amantes del buen cine. Luego de timbrar varias veces la puerta se abre y detrás de ella Fernando A. Fernández, Fredy, el testimonio viviente de una cultura rock en la ciudad de la salsa. Sigo por la casa al el hijo mayor de don Agustín Fernández, guitarristas clásico del real conservatorio de Madrid. Ferdy nació entre cuerdas y parece que morirá entre ella. Paso a un cuarto con amplificadores, micrófonos, guitarras y en las paredes fotos que testimonian todo un vida dedicada a la música.

Al terminar bachillerato como todo joven Caleño con posibilidades económicas viaja a Estados Unidos a hacer sus años de estudios, al regresar a Cali no con mucho agrado pero si con los sonidos roqueros que en los 60´s revolucionando el norte metidos en su cabeza, conforma “Fredy And Moss”, vestidos de trajes completos color tornasol contagiaban de decibeles de Rock n' Roll. por esos días la paz y el amor plagado de flores y de tolerancia la ciudad. En esta nueva atmósfera conforma “Arco Iris” que llenada de música festivales, fiestas y conciertos juveniles, pero la ciudad se queda pequeña y empujado por deseo Ferdy decide viajar a la capital en un búsqueda musical y de futuro, allí y agobiado por el frió, la dificultades económicas y lo complicado que significaba ser peludo y hippie rodeado de rolos recalcitrantes trata de hacer que su muisca fuera posible, y toco y canto con muchas bandas que se conformaba y desaparecías por la misma inercia que la juntaba, en esos primeros años de formación del rock nacional, por que solo apenas se estaba gestando una pequeña industria que le permitirá a los músico vivir de lo que tocaran, una de las bandas que lo marco fue “ Eclipse” en compañía de Yayo Andrade incursionaron por primera vez en involucrara ritmos latinos a los sonidos rokeros. De esa época de viajes entre Cali y Bogota trascurridos en comunas de paz y amor donde la pulgas por momentos hacían tambalear los deseos de pintar de rosa el mundo. Fue que en los 70´s entra a hacer parte de los legendarios “Flippers” banda que trato de sonar y verse como el cuarteto de Liverpool y que como pocas consiguió grabar y tener un reconocimiento musical de orden nacional.

Pero la moda paso y regreso a su tierra y nuevamente renace “Arco Iris” pero su corazón enamorado lo hace desistir y viajar a Europa pero esa búsqueda sentimental lo topa es con los nuevos sonidos de la música que descubre para subsistir. así paso por España tocando de todo y para todos, desde grupos de Son Cubano hasta Punk, para definitivamente radicarse en Francia donde conforma Salsa Expres, grupos que hacia de la música latina una surte de mezcla para los Franceses que era muy bien recibida. Logra tocar en promedio cuatro veces a la semana y vivir de la música de manera digna, pero la tierra y la familia jalan y después de doce años regresa a Cali, su casa por cárcel ha seguir luchando la vida con su voz, así nace el grupo Passión haciendo lo que siempre le a gustado, ser un terco, un soñador obstinado enamorado la soledad de su música quien hace hablar con los dedos sus guitarra mientras sabe que esta apunto del naufragio.

Ya son más de 40 años formado grupos y haciendo música, de tocar en todos lo escenarios, para hoy en día, el y su guitarra siguen sacándoles bluces a la vida, su grupo actual se llama los aviones, con los que acompañado de Daniel Jarisu y Fernando Llanos en prende viajes nostálgicos por sonido del buen rock a buscar espacios para ser escuchado en una ciudad cada día más sorda.

Salgo de su casa dos horas después dejando a este gran virtuoso de la música que a sus 54 años quiere envejecer haciendo jazz para combatir la soledad de las tardes de calor.

literatura@colombia.com

Especial para el periódico la Palabra

JUEVES ELECTRONICO

En una ciudad que es todo y es nada a la vez siempre aparecen los que saben pescar en rió revuelto y aprovechan a los incautos para venderlos sus visajes sin sentido.

Jueves cualquiera 10: 15 PM “Divagaciones de un viandante”

Paso por los turcos sin que me alcance la nostalgia, que luego me revuelca justo en el teatro calima ese templo del 7 arte invadido por faldas largas y corbatas baratas que alaban fervorosos a un Dios. Estoy en la sexta no la de Andrés Caicedo, esta es mi zona con sus carros de perros, sus estancos, las putas, los jíbaros, la fila interminable de taxis, los gamines, el ejércitos de uniformado de trapos rojos que cuida carros. hoy todos piensan en la sexta = rumba. Yo también sin llegar llagar a alebrestarme.

10:30 ¡Hoy gran inauguración!

Avanzo esquivando motos en los andenes y diciendo que no a meseros que me convidan a su bailes, ( jefe tenemos pantalla gigante y música crossover). Los sitios los inauguran, se ponen de moda y si logran ser reconocidos se llenan hasta no más, luego empiezan de nuevo a quedarse solos porque ya hay un sitio nuevo y el exnuevo hay que remodelarlo, cambiarle de nombre o simplemente cerrarlo, eso es la fiesta, mujeres y hombres que pretenden encontrar en los nuevo lugares ese sitio que nunca existirá por que vive en los deseos de nuestras mentes como la mujer ideal o lo que de verdad queremos hacer en nuestras vidas.

10: 45 Todo tiempo pasado fue ¿mejor?

Ya por la sexta con Blockbuster, recuerdo cuando iba a las minitecas con mis amigos quinceañero y nos formábamos en filas bien derechitas. mujeres frente a hombres para bailar hause y tecno que Wuillian Mix Taime Umaña mezcla con sus vinilos. Eso si era fiesta, mientras apretábamos a las nenas con los merengues de los hermanos Rosario, queríamos ir a video Hallely, ser grandes o por lo menos aparentarlo. Y tecnotrinic hacia de las suyas en radioactiva.

11:00 Forum la hoguera de las vanidades

Mezcla de rojo y blanco en una trasformación rara. Hay que hacer un estop en la entrada para saludar a los mismos de siempre y otros esnobistas que con lo nuevo se dan a su comedia popular, ya cobraban más, el volumen era más alto y una salón que se cortaba por unas escaleras que te subían a otro ambiente, toda esa afición por el diseño que termina convirtiendo casa corrientes en salones de baile. el sitio había evolucionado pero sentía nostalgia del anterior Patio. Gorilas con detectores de armas en la entrada de esa falsa cofradía de electroadictos.

ya estoy forum, bajo el cielo carente de estrellas, pero con todas las constelaciones moviéndose por mi lado, no era si no esperar a que sonara algo para salir a bailar. Pues para eso pague, no mucha diferencia en estar afuera o adentro, solo que los que pagamos podemos pasar y pasar una y mil veces por la entrada levantando la mano donde ostentamos el sello del lugar, por medio de empujones leves pero efectivos cambio los tiqueticos por cerveza y luego por fin llego al salón donde la música y el calor son más fuerte, bailo hasta que me jarto y suena una sobre otra canciones que desde hace un tiempo se llaman electrónicas, un música que tiene mas variables o mejor formas de nombrar la misma cosa. Algo mono rítmico y polisemico.

La silicona se mueve a ritmo de los bitt de la melodía de moda, niñas aun de bachillerato, se desplazan entre una masa de gente que bailan con la cerveza en la mano, ellas se siente que ese es su lugar, allí se creen grandes, los nuevos ricos y su maravillosa lobas también aparecen con el inconfundible gesto que tienen, ¡a qui estoy! mírenme pero no me toquen, los siempre muchachos atentos esperando hacerse hoy el levante de sus vidas y que le caen a cuanta escoba con falta lo permita, los infaltables rebeldes sin causa que no les gusta nada y están en todo, las neogipis, bellezas híbridas entre esotérismo Hindú y las pasarelas de chipichape, los que pintan sus pelos de colores sicodélicos, tremendos cucullos, los míremen como estoy de crazy, los punketos ligth, todos en una dificultad enorme para salir, para entrar, para ir al baño, para pedir un trago, estamos en el lugar de moda, no sé si “in” pero parece que lo que pasa en la ciudad de la salsa esta atravesado por música europea que nunca podremos entender pero podemos creer estar en una club Ingles pero al mirar alrededor y reaccionar sabemos inevitablemente estamos en el tercer mundo como en una baile de apariencias, donde sobrevivimos copiando desde nuestras precaria miseria, sin comprender lo raro que se ve el mundo desde una forma de sentir donde no somos auténticos y terminamos siendo los idiotas útiles sometidos bajo eso que no queremos entender ni reaccionar.

Ya había pagado a si que trate de bailar, pero ya no a mi gusto por que dj ponía electrofunkthause. Todo sonaba a casi los mismo, quería salir de nuevo para hablar con uno que otro conocido, escondiéndome a la depresión de sentir una ciudad sin sentido, que se arrejunta haciendo gala de no se que cosas, en un bailadero donde hay que pedir permiso para no ira a pasar sobre ningún ego, no se si se llame perdida del sentido común pero creo que hay a una generación que sin la desvencijada utopía de los 60 habita aun esa remota posibilidad de ser, no de la imitación ramplona, me refiero a la necesidad de identificarse en esta multiplicidad de necesidades de sentir, que conforman los deseos de los jóvenes tradicinalmenteposmodernos.

Se acabo la ¿diversión?

Siendo 12:15 del nuevo día y habiendo consumido mi cover el cervezas me empujan por la espalda, me volteo confundido y descubro a varios gordos, calvos, con cadenas de oro que toman tequila, y se ríen, esos que se ponen de profesión comerciantes. Que más hacer, terminar el ultimo sorbo de cerveza, no estorba más, y salir como pueda entre la gente sabiendo que no regresare, se que no haré falta, pero también se que en nuestra ciudad estamos cada vez mas atolondrados y que seguramente ese bar rojo y blanco = rosa, es uno de los culpables.

Omar Felipe Becerra Ocampo.

Apuntes

rosa. Mientras camino recuerdo cuando de niño deseaba ir a bailar a Astro son, eran los años donde en la calle quinta con 34 se situaba el centro de rumba y felicidad, pero la rumba se pasea por la ciudad como una serpiente que muda de piel y con ella queda miseria y olvido, ya la 5 da lastima, llena de mariachis y vendedores de droga, esa calle (pienso mientras paso por las brisas de la sexta), fue la avenida por donde paso la serpiente y

Noche de “al patio”

Eran ya las 11:00 cuando y yo con ganas de fiesta y ya no estaba le bar donde yo sabia que debía estar, los amigos que como ángeles aparecen en los momentos de desconcierto, me dieron las nuevas coordenadas del sitio, después de muchas vueltas y aun sobrio descubro en una

Como se trasforman los bebederos, que falta que hacen los espejos y la poltronas rojas siempre bien atendidas por prestos meseros de corbatín y linterna,

BREVE DISERTACIÓN INCOMPLETA SOBRE EL ROCK EN LA CAPITAL DE LA SALSA

EL ROCK CALEÑO: ESCENAS SIN SECUENCIAS
Y MÚLTIPLES DESENCUENTROS

En nuestra Cali actual hay más de cien bandas de rock en todas sus variedades y tendencias, de las cuales sólo un 10% han logrado hacer una grabación profesional y de esas que muestran orgullosas su CD, pocas tienen la suerte de sonar de vez en cuando en la radio. Mientras tanto, otros ritmos musicales han llegado y se han quedado como propios, trasformando la identidad musical de una ciudad aferrada al desvencijado eslogan de la salsa.
Por: Omar Felipe Becerra O.

Casi todos algunas vez en la vida hemos soñado con estar al frente de un escenario, brillar con las luces entre el humo y lanzar nuestra voz al público por medio de miles de watts de sonido que estremecen a una multitud enardecida de fanáticos que corean tu nombre. Todos después de la deserción infantil de ser bomberos, soñábamos que con una guitarra en la mano podíamos conquistar el mundo, allí estaba la música: utopía de viajes, viejas, dinero y fama, ¿quién no quiso ser Elvis Presley, Carlos Santana, Jamiroquai o por lo menos… Oscar Golden? Por eso después de clases en bachillerato la reunión era en casa de algún amigo permisivo que nos prestara su patio, allí con instrumentos que medio sonaban tratábamos de imitar, así se escuchara patético, los temas de Soda Stereo, Pink Floyd y U2, nos creíamos Alice Cooper mientras los vecinos se atrincheraban en los armarios.

El rock: una música que al mismo tiempo significa un estilo de vida, necesita todo un proceso de interiorización y vivencia para ser verdaderamente comprendida, el rock es un sentimiento que se mete en los poros de la piel y nos invade de duendes musicales, un fenómeno que por múltiples factores en nuestra ciudad no se ha vivenciado realmente, sólo vivimos las modas comerciales que nos tiran para donde los mercanchifles de la felicidad lo deseen. Por eso el rock no ha dejado de ser moda de megaconciertos, falsa rebeldía y poses pasajeras.

PROTOGÉNESIS CRIOLLA

A finales de los 50's llegó el Rock'n Roll a Colombia en las voces de Enrique Guzmán y César Costa desde México, ellos fueron los encargados de cantar en español la música de Little Richard y Elvis Presley; pero el verdadero Rock'n Roll llegó en 1964 por cuenta de la Beatlemanía, virus mundial que arrastraba multitudes de fanáticos como si del mismo Papa se tratara. En Colombia aparecen "Los Speakers" y "Los Flippers", tocando en heladerías y auditorios de Bogotá, contagiando localmente la fiebre que hacía delirar al mundo joven. No se hizo esperar la nueva ola de los "Los Danger Twist", "Los Yetis" de Medellín, quienes tocaban éxitos del mítico cuarteto de Liverpool, y ya en un género más romántico " El Club del Clan" donde Oscar Golden y Vicky hicieron de las suyas con su ye, ye, y go, go. A fínales de los 70´s se podía decir que en la tierra de las guabinas, las cumbias y los porros sonaban acordes discontinuos de guitarras eléctricas seguidas por bajos rítmicos y contundentes baterías que hacían brincar a los jóvenes y enrojecer a los mayores. Pero la fuerza del rock llegó en los acordes de los Rolling Stones, Grand funk railroad y James Brown (el padrino del soul), grupos que enardecieron la creciente identidad de hippies que, contagiados por los gringos, calaban el "peace and love" con fuerza en una juventud hábida de transformaciones.
De toda esta primera invasión rítmica surgieron por fin retoños criollos con "Génesis" integrado por Humberto Monroy y Edgar Restrepo; rock con ritmos colombianos como "Malanga" banda conformada en 1972 por Chucho Merchan y Augusto Martelo, logrando poner en la radio guitarras eléctricas con letras sociales y ritmos autóctonos. En 1979 llegó el Punk a nuestro país, marcando así una pauta para el ingreso del metal y el hardcore; todos estos con sus nuevas estéticas de pelos muy cortos, camisas negras de poses anarquistas que escuchaban a banda como Ramones y Sex Pistols.

¿Y en la tierra de la salsa qué?

En Cali corren los maravillosos 70´s cuando en el escenario del teatro Calima se anuncia con bombos y platillos un concierto de rock, en la tarima "Los Gatos", grupo integrado por actores del TEC, que saltan y se contorsionan con mallas negras mientras guitarras hechizas y baterías construidas con los retazos de una banda de guerra sorprenden a los impávidos caleños. Pero es a finales de esa misma década cuando surgen grupos locales como "Arco iris" de Ferdy; "Hidra" de Miguel Fernández; "Eclipse" de Yayo Andrade; "Caos" de Juan Carlos Arango; "Los Demonios" con la fiebre gogo y, Miky Calero, Cesar y Felipe Hurtado con "El Expreso del Oeste". Todo esto rodeado de nadaístas, de grupos socialistas, de nuevos ricos y de inmigrantes que van creando esos espacios que le cambian a nuestra Cali la cara de pueblo, para convertirla en ciudad capital del sur occidente Colombiano.

Mientras Medellín tuvo su Ancon en el 71, en Bogotá se realizaban conciertos en el Parque Nacional, espacios para la naciente nueva generación de melenudos que siempre estaban huyendo de la policía y seguros que con sus posturas estaban atacando a muerte el capitalismo. En Cali sonaban en coliseos, parques y potreros decibeles de sonidos y gritos eufóricos de “¡mira, ve, queremos rock!” entre los grandes conciertos de la época, hay que mencionar el del Pedregal que contó con muchas bandas locales, nacionales e internacionales. Conciertos apoteósicos donde los alucinógenos variaban desde cacao sabanero hasta los ácidos más ácidos, un ambiente de peace and love, las niñas y sus largos cabellos llenos de flores bailaban medio cubiertas con minifaldas, se movían como veían que se movían en USA con la "Beatlemanía". Música mezclada con un poco de picardía latina, los hombres con sus melenas caminaban descalzos en una cofradía de sociedad idílica. Este gran movimiento de apertura logró dejar a muchos en la eternidad de los alucinógenos; otros, arrepentidos se camuflaron en la sociedad de consumo; algunos aún están por allí, con la guitarra al hombro buscando un público que los escuche, buscando esa armonía idílica que se les ha extraviado por culpa de las complejas pruebas que exige la subsistencia.

DE CUANDO EL VENTARRÓN DEL PACÍFICO ESPARCIÓ EL ROCK

En 1984 llegó Todelar estéreo y lanzó en hondas hertzianas lo mejor del rock, pero esta emisora no marchó en solitario pues Farallones estéreo poco después y animados por cautivar una audiencia joven de estratos sociales altos empezó a emitir por FM música rock en español. En 1990 nació Radioactiva como hija de la cadena radial Caracol, la cual ya se extendió por todo el país, en el 93 apareció La Súper Estación de la cadena radial Súper y, para no quedarse atrás, RCN se pegó a la moda del rock con su emisora La Mega. Pero con las emisoras también se vive la triste realidad de nuestro modelo económico: si no vende no sirve, y bajo esa vara se mide todo. Entonces los amigos que ahorraron todos los recreos de un año para comprarse una guitarra, un amplificador Peavy, una batería Tama, que se sacaron callos en las yemas de los dedos ensayando, que lograron grabar un demo y llegaron a una emisora, les tocó medirse al pulpo de la industrial musical mundial, el resultado: perdieron por nocaut. Según Eduardo Arias (columnista bogotano y especialista en música), para que un grupo recupere los gastos de grabación de un trabajo, es necesario vender entre cinco mil y diez mil copias, y si miramos el disco de Sting, nothing but the sun, sólo vendió en Colombia 250 copias, ¿qué se podría esperar en ventas de un grupo local frente a las 300 mil copias que como mínimo vende un éxito vallenato? La industria discográfica no arriesga en el rock local pues el mercado no es el suficiente como para contrarrestar los gastos de la creación de una estrella criolla, aunque en la ciudad hay estudios de grabación aceptables e ingenieros profesionales, donde cualquier grupo podría grabar en condiciones normales un trabajo, quién sabe sin en la comercialización recuperen la inversión de este esfuerzo y, en estos momentos donde la piratería y los nuevos formatos de grabación están en furor, es muy complicado que las casas disqueras apoyen proyectos inciertos en un mercado deprimido, y muchos menos si a los que nos gusta el rock no compramos rock caleño porque aún pensamos que es malo, ¿lo es? Es más ¿alguna vez ha estado el rock en Cali? Bueno, esas son preguntas para todo underground que trata de creer que Cali es mucho más que un poco de niches que tocan para mafiosos.

En los 80´s también nacen en América Latina grupos que componen y cantan en español logrando audiencias masivas y rotación radial, entre ellos Los Abuelos de la Nada, León Gieco, Los Prisioneros, Miguel Mateos, Charly García, Los Toreros Muertos, Los Hombres G y Soda Stereo entre otras, ellos contagian de una fiebre del rock en nuestro idioma, espejismo que le dio la posibilidad de surgir a bandas nacionales como Compañía Ilimitada, Ana y Jaime, Ekhymosis, Kraken, Kronos, Estados Alterados, Poligamia, Toke de Keda, Los Aterciopelados, La Derecha, Bajo Tierra, Pestilencia, Masacre, Ethereal y Atrium. Pero que al mismo tiempo cuando el furor de rock se fue calmando, estos grupos fueron desapareciendo por la misma inercia que los subió. Sin embargo, el Festival Rock Al Parque organizado en Bogotá no dejó que este boom desapareciera totalmente, y desde 1995 presenta al aire libre un mini Woodstock donde bandas rolas y nacionales alternan con lo mejor del rock en español logrando hasta el momento que nuestro rock no muera opacado por el aniquilador pop y por el despiadado chucu chucu.

ROCK CON SABOR A CALICALENTURA

Después de la primera gran ola de los 60`s y 70`s, ya en los 80`s la música con la influencia del rock en español logra tener una figuración, grupos integrados por estudiantes de colegios y universidades de la ciudad se lanzan a la aventura de sonar en Cali y aparecen bandas como, LCD, Aleación, Dakar, D`generación y Antología. De ellos solamente logró salir al mercado nacional: "Kronos" de Jorge Fresquet, teniendo éxito radial solitario, puesto que no grabaron de nuevo y desaparecieron. También vale destacar intentos como "Resaca records" de Javier Arias y Germán Ocampo que trataban de emular el sello de grabación independiente "Culebra" de México ofreciendo ser casa disquera y promotora de los talentos locales, ellos contaron en sus inicios con una banda como Superlitio (su grupo estrella), pero que las dificultades del mercado hicieron naufragar también en el mar de la música tropical y lo varados que se mantienen los que escuchan rock local. Sólo a mediados de los noventas, bajo el nombre de Calirock, desde la Universidad del Valle se pensó la búsqueda de nuestro existencia roquera, pero esto quedó como tantos proyectos, desplomado por su propio peso y tras intentos de videos y grabación de discos, esta buena labor desapareció y muchos de los grupos que la acompañaban también se han ido diluyendo en la historia. Dr. Faustus, Quekabra, Dakar, Antología y Santa Sangre son sólo algunos nombres de los que han logrado permanecer un par de años en el panorama local.
Hoy en nuestra Sucursal del cielo escuchamos nombres como Ad Libidum, El Pulpo, Cielo Rojo, Legend Maker, todos forman un grupo de virtuosos que por moverse en un género musical de pocos seguidores en Cali aún siguen siendo desconocidos en el panorama musical de Colombia. También aparecen Flor del Hito, La Tribu perdida, La Torcida, quienes toman elementos de muchas variaciones rítmicas tanto tradicionales como roqueras, produciendo híbridos interesantes entre los sonidos folclóricos y las posibilidades musicales que dan las guitarras eléctricas. La fabrica y Espiral aparecen prendidos de loops y letras en ingles, tratan de tocar (para los seguidores de lo electrónico) sobre pistas, suenan muy bien con una música que ha sido poco explorada en Cali. Golpe Bajo, Kronos (con Jorge Fresquet una institución en el rock de la ciudad), Superlitio (para muchos los mejores y con más proyección nacional e internacional), todos los grupos intentan mezclar blues, ska, funk, reggae, hard core, metal, heavy y folclor para lograr sonar en los gustos de los caleños, pero parece que nada funciona pues sólo logran algunos seguidores constantes y muchos inconstantes, ¿quién sabe cuántos de estos grupos lograrán pegar en la radio o hacer una gira aunque sea nacional?

Cali es víctima de múltiples exclusiones y prejuicios. Aquí se han dado fenómenos como el de Julio Navas (ex Santa Sangre y hoy estrella de la balada pop) y el de Ana Sol, prospectos de casas disqueras que han logrado figurar en el panorama musical nacional porque responden a fórmulas clichés de hacer música para producir dinero dinero, pero de allí a que nuestras bandas locales figuren musicalmente, es necesario que exista un verdadero movimiento que impulse la producción de ellas. En Bogota hay más de treinta bares donde habitualmente tocan en vivo bandas locales; en resto de Colombia, por ejemplo en Medellín, pasa algo similar, hasta en ciudades pequeñas como Armenia, Manizales o Pereira se siente que hay un espíritu juvenil hacia la música rock, pero en Cali no salimos del letargo de la maravillosa música tropical que acaparó el escenario. Mientras no se apoye a lo local no lograremos existir musicalmente, y esto se inicia en la preparación y calidad musical de las bandas, en la creación de propuestas novedosas, en las emisoras que roten lo local y, por último, en un equipo de promoción y distribución que garantice que los trabajos de bandas locales por lo menos se consigan en Palmira ¡ve!, y claro nosotros que somos los que en últimas debemos apoyar el rock made in Cali pasemos de las inmamables banderitas en la muñeca, para sentir, asistir y apoyar los sonidos de nuestro sueño atravesado por un río.

* Licenciado en Literatura de la Escuela de Estudios Literarios, Universidad del Valle.
literatura@colombia.com
Agradecimientos especiales a Ferdy y a Miky Calero por su colaboración y apoyo para lograr este artículo.

Especial para el periódico la palabra