BREVE DISERTACIÓN INCOMPLETA SOBRE EL ROCK EN LA CAPITAL DE LA SALSA
EL ROCK CALEÑO: ESCENAS SIN SECUENCIAS
Y MÚLTIPLES DESENCUENTROS
En nuestra Cali actual hay más de cien bandas de rock en todas sus variedades y tendencias, de las cuales sólo un 10% han logrado hacer una grabación profesional y de esas que muestran orgullosas su CD, pocas tienen la suerte de sonar de vez en cuando en la radio. Mientras tanto, otros ritmos musicales han llegado y se han quedado como propios, trasformando la identidad musical de una ciudad aferrada al desvencijado eslogan de la salsa.
Por: Omar Felipe Becerra O.
Casi todos algunas vez en la vida hemos soñado con estar al frente de un escenario, brillar con las luces entre el humo y lanzar nuestra voz al público por medio de miles de watts de sonido que estremecen a una multitud enardecida de fanáticos que corean tu nombre. Todos después de la deserción infantil de ser bomberos, soñábamos que con una guitarra en la mano podíamos conquistar el mundo, allí estaba la música: utopía de viajes, viejas, dinero y fama, ¿quién no quiso ser Elvis Presley, Carlos Santana, Jamiroquai o por lo menos… Oscar Golden? Por eso después de clases en bachillerato la reunión era en casa de algún amigo permisivo que nos prestara su patio, allí con instrumentos que medio sonaban tratábamos de imitar, así se escuchara patético, los temas de Soda Stereo, Pink Floyd y U2, nos creíamos Alice Cooper mientras los vecinos se atrincheraban en los armarios.
El rock: una música que al mismo tiempo significa un estilo de vida, necesita todo un proceso de interiorización y vivencia para ser verdaderamente comprendida, el rock es un sentimiento que se mete en los poros de la piel y nos invade de duendes musicales, un fenómeno que por múltiples factores en nuestra ciudad no se ha vivenciado realmente, sólo vivimos las modas comerciales que nos tiran para donde los mercanchifles de la felicidad lo deseen. Por eso el rock no ha dejado de ser moda de megaconciertos, falsa rebeldía y poses pasajeras.
PROTOGÉNESIS CRIOLLA
A finales de los 50's llegó el Rock'n Roll a Colombia en las voces de Enrique Guzmán y César Costa desde México, ellos fueron los encargados de cantar en español la música de Little Richard y Elvis Presley; pero el verdadero Rock'n Roll llegó en 1964 por cuenta de
De toda esta primera invasión rítmica surgieron por fin retoños criollos con "Génesis" integrado por Humberto Monroy y Edgar Restrepo; rock con ritmos colombianos como "Malanga" banda conformada en 1972 por Chucho Merchan y Augusto Martelo, logrando poner en la radio guitarras eléctricas con letras sociales y ritmos autóctonos. En 1979 llegó el Punk a nuestro país, marcando así una pauta para el ingreso del metal y el hardcore; todos estos con sus nuevas estéticas de pelos muy cortos, camisas negras de poses anarquistas que escuchaban a banda como Ramones y Sex Pistols.
¿Y en la tierra de la salsa qué?
En Cali corren los maravillosos 70´s cuando en el escenario del teatro Calima se anuncia con bombos y platillos un concierto de rock, en la tarima "Los Gatos", grupo integrado por actores del TEC, que saltan y se contorsionan con mallas negras mientras guitarras hechizas y baterías construidas con los retazos de una banda de guerra sorprenden a los impávidos caleños. Pero es a finales de esa misma década cuando surgen grupos locales como "Arco iris" de Ferdy; "Hidra" de Miguel Fernández; "Eclipse" de Yayo Andrade; "Caos" de Juan Carlos Arango; "Los Demonios" con la fiebre gogo y, Miky Calero, Cesar y Felipe Hurtado con "El Expreso del Oeste". Todo esto rodeado de nadaístas, de grupos socialistas, de nuevos ricos y de inmigrantes que van creando esos espacios que le cambian a nuestra Cali la cara de pueblo, para convertirla en ciudad capital del sur occidente Colombiano.
Mientras Medellín tuvo su Ancon en el 71, en Bogotá se realizaban conciertos en el Parque Nacional, espacios para la naciente nueva generación de melenudos que siempre estaban huyendo de la policía y seguros que con sus posturas estaban atacando a muerte el capitalismo. En Cali sonaban en coliseos, parques y potreros decibeles de sonidos y gritos eufóricos de “¡mira, ve, queremos rock!” entre los grandes conciertos de la época, hay que mencionar el del Pedregal que contó con muchas bandas locales, nacionales e internacionales. Conciertos apoteósicos donde los alucinógenos variaban desde cacao sabanero hasta los ácidos más ácidos, un ambiente de peace and love, las niñas y sus largos cabellos llenos de flores bailaban medio cubiertas con minifaldas, se movían como veían que se movían en USA con la "Beatlemanía". Música mezclada con un poco de picardía latina, los hombres con sus melenas caminaban descalzos en una cofradía de sociedad idílica. Este gran movimiento de apertura logró dejar a muchos en la eternidad de los alucinógenos; otros, arrepentidos se camuflaron en la sociedad de consumo; algunos aún están por allí, con la guitarra al hombro buscando un público que los escuche, buscando esa armonía idílica que se les ha extraviado por culpa de las complejas pruebas que exige la subsistencia.
DE CUANDO EL VENTARRÓN DEL PACÍFICO ESPARCIÓ EL ROCK
En 1984 llegó Todelar estéreo y lanzó en hondas hertzianas lo mejor del rock, pero esta emisora no marchó en solitario pues Farallones estéreo poco después y animados por cautivar una audiencia joven de estratos sociales altos empezó a emitir por FM música rock en español. En 1990 nació Radioactiva como hija de la cadena radial Caracol, la cual ya se extendió por todo el país, en el 93 apareció
En los 80´s también nacen en América Latina grupos que componen y cantan en español logrando audiencias masivas y rotación radial, entre ellos Los Abuelos de
ROCK CON SABOR A CALICALENTURA
Después de la primera gran ola de los 60`s y 70`s, ya en los 80`s la música con la influencia del rock en español logra tener una figuración, grupos integrados por estudiantes de colegios y universidades de la ciudad se lanzan a la aventura de sonar en Cali y aparecen bandas como, LCD, Aleación, Dakar, D`generación y Antología. De ellos solamente logró salir al mercado nacional: "Kronos" de Jorge Fresquet, teniendo éxito radial solitario, puesto que no grabaron de nuevo y desaparecieron. También vale destacar intentos como "Resaca records" de Javier Arias y Germán Ocampo que trataban de emular el sello de grabación independiente "Culebra" de México ofreciendo ser casa disquera y promotora de los talentos locales, ellos contaron en sus inicios con una banda como Superlitio (su grupo estrella), pero que las dificultades del mercado hicieron naufragar también en el mar de la música tropical y lo varados que se mantienen los que escuchan rock local. Sólo a mediados de los noventas, bajo el nombre de Calirock, desde
Hoy en nuestra Sucursal del cielo escuchamos nombres como Ad Libidum, El Pulpo, Cielo Rojo, Legend Maker, todos forman un grupo de virtuosos que por moverse en un género musical de pocos seguidores en Cali aún siguen siendo desconocidos en el panorama musical de Colombia. También aparecen Flor del Hito,
Cali es víctima de múltiples exclusiones y prejuicios. Aquí se han dado fenómenos como el de Julio Navas (ex Santa Sangre y hoy estrella de la balada pop) y el de Ana Sol, prospectos de casas disqueras que han logrado figurar en el panorama musical nacional porque responden a fórmulas clichés de hacer música para producir dinero dinero, pero de allí a que nuestras bandas locales figuren musicalmente, es necesario que exista un verdadero movimiento que impulse la producción de ellas. En Bogota hay más de treinta bares donde habitualmente tocan en vivo bandas locales; en resto de Colombia, por ejemplo en Medellín, pasa algo similar, hasta en ciudades pequeñas como Armenia, Manizales o Pereira se siente que hay un espíritu juvenil hacia la música rock, pero en Cali no salimos del letargo de la maravillosa música tropical que acaparó el escenario. Mientras no se apoye a lo local no lograremos existir musicalmente, y esto se inicia en la preparación y calidad musical de las bandas, en la creación de propuestas novedosas, en las emisoras que roten lo local y, por último, en un equipo de promoción y distribución que garantice que los trabajos de bandas locales por lo menos se consigan en Palmira ¡ve!, y claro nosotros que somos los que en últimas debemos apoyar el rock made in Cali pasemos de las inmamables banderitas en la muñeca, para sentir, asistir y apoyar los sonidos de nuestro sueño atravesado por un río.
* Licenciado en Literatura de
literatura@colombia.com
Agradecimientos especiales a Ferdy y a Miky Calero por su colaboración y apoyo para lograr este artículo.
Especial para el periódico la palabra
